
Antequera es una ciudad histórica y monumental, que ocupa la mayor parte central de la comarca de su nombre y de la fértil vega del río Guadalhorce. Se extiende por la ladera de una pequeña colina, entre la Sierra del Torcal y una gran llanura agrícola.
Su situación privilegiada, a tan sólo 46 kilómetros de Málaga capital, en pleno centro de la región y en el eje de las comunicaciones entre la Alta y la Baja Andalucía, motivó desde la antigüedad el paso por estas tierras de diversas civilizaciones que han ido dejando su huella en la ciudad, en la que las torres de sus muchas iglesias y conventos sobresalen entre una arquitectura popular de cubiertas de teja árabe y fachadas de cal, que conforman lo más destacado de su paisaje urbano.
En las cercanías de la población se alza la imponente silueta de la Peña de los Enamorados, cerro cuyo nombre alude a una leyenda tradicional sobre el amor imposible entre un cristiano y una musulmana. El episodio culminó en tragedia cuando los enamorados se arrojaron al vacío desde la colina. La imaginación popular ha conservado en su memoria este hecho otorgando este nombre a la montaña.
Las huellas más antiguas de la presencia del hombre pueden contemplarse en el conjunto dolménico de Menga, Viera y el Romeral, que constituyen uno de los testimonios más importantes de las construcciones funerarias de la Edad del Bronce en la Península.
También se han hallado en las cercanías de la ciudad vestigios de asentamientos fenicios y cartaginenses. No obstante, lo más destacado de las civilizaciones antiguas corresponde al período romano, época de la que data la fundación de Antikaria. En ese momento Antequera constituía un importante centro de las comunicaciones, hecho que favoreció el desarrollo de la población y los intercambios comerciales.
En el siglo VII Abdelaziz ben Muza conquistó la ciudad que fue bautizada como Medina Antikaria. Se inició entonces, una etapa de prosperidad que se extendió hasta la caída de los omeyas cordobeses. Los árabes amurallaron la ciudad y construyeron la alcazaba. Tras diversos intentos fallidos, el infante don Fernando, tomó Antequera en 1410. El episodio constituyó un hito fundamental en el proceso de la Reconquista. La etapa de mayor esplendor, desde el punto de vista cultural y económico, llegó en la segunda mitad del siglo XVI. En este momento se edificaron numerosos templos, conventos y palacios que fueron configurando el casco antiguo de la ciudad. En febrero de 1810, las tropas francesas penetraron en la población. La organización de la guerrilla fue inmediata y en septiembre de 1812 los franceses abandonaron la ciudad después de expoliar su patrimonio histórico.
El recorrido por la ciudad de Antequera se puede comenzar en la plaza de San Sebastián, núcleo en torno al cual se concentran la mayor parte de los monumentos que conforman el casco histórico de la villa. A ella se abre la colegiata de San Sebastián, y en uno de los ángulos, el Arco del Nazareno.
Si estáis de vacaciones, alojados en uno de los muchos hoteles en Málaga, no dejéis de hacer esta ruta por el tiempo para conocer un poco más el pasado de esta bella ciudad.
Foto Vía: Antonio Martínez